Los equipos que se desempeñan en las cocinas —decidiendo, planificando y preparando los alimentos— son actores clave para la salud pública. La selección de ingredientes, los métodos de preparación y la incorporación de alternativas saludables son fundamentales para promover la salud y prevenir enfermedades crónicas vinculadas al estilo de vida.
Con esta premisa, se desarrolló una propuesta en conjunto con la Escuela Superior de Gastronomía. El pasado 23 de octubre, en el local de la UTU, se llevó a cabo una jornada sobre el uso de la sal y la implementación de una «cocina que protege el corazón», con el objetivo de desterrar mitos y sensibilizar a estudiantes y docentes sobre la importancia del rol del cocinero.
Asimismo, al mediodía del 26 de octubre, la Comisión participó en una actividad de sensibilización y capacitación sobre la reducción de sal junto al Departamento de Nutrición del Hospital Evangélico. En este enriquecedor intercambio se planteó la reducción del consumo de sal y sodio bajo un doble propósito: cuidar la salud del propio trabajador y potenciar el desempeño del equipo de cocina, destacando el impacto directo del cocinero en la salud de los usuarios.
Cocinar con menos sal, reducir los ingredientes que la contienen y explorar nuevas formas de realzar los sabores contribuye a que la opción saludable sea la más fácil de elegir, generando así entornos alimentarios favorables para el cuidado de la salud.




