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Las pausas activas son breves instancias durante la jornada laboral o educativa destinadas a realizar ejercicios de movilidad articular, estiramientos, tonificación muscular y actividades aeróbicas de intensidad leve a moderada. Su objetivo es interrumpir el sedentarismo, mejorar la circulación, reducir tensiones y favorecer el bienestar general.

Los beneficios de las pausas activas incluyen*, entre otros:

  • Mejora de las relaciones interpersonales y la integración grupal.
  • Incremento de la sensación de bienestar personal.
  • Mejora de la postura y reducción del dolor postural.
  • Aumento de la capacidad aeróbica (resistencia cardiorrespiratoria).
  • Optimización del metabolismo óseo y articular.
  • Mejora del metabolismo energético y del manejo de lípidos e hidratos de carbono.
  • Reducción de la incidencia de enfermedades no transmisibles (ENT) asociadas a la falta de movimiento.
  • Mayor resistencia músculo-esquelética y mejor tono postural.
  • Disminución de los factores de riesgo vinculados al comportamiento sedentario.

En el ámbito laboral, la implementación de pausas activas puede aportar beneficios más allá de la salud física directa: al favorecer la presencia en el trabajo, reducir el estrés y mejorar la satisfacción laboral, puede contribuir de forma costo‑efectiva a disminuir los gastos por salud e incapacidad.
La importancia de su realización no radica solo en aumentar la actividad física, sino también en reducir el tiempo dedicado a actividades sedentarias. Ambos aspectos constituyen factores de riesgo independientes que pueden presentarse simultáneamente y, cuando ocurren en conjunto, incrementan aún más los riesgos para la salud.

 * Promoting Physical Activity: A Guide for Community Action. U.S. Department of Health and Human Services

Video para ejemplificar pausas activas laborales: