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En el marco del Día Mundial de Prevención del Cáncer de Mama y del Día Nacional Contra el Cáncer, octubre se convierte en un Mes de Sensibilización sobre el Cáncer. Por parte de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular queremos contarte cómo podemos colaborar y cuidarte desde el corazón.

Destacamos la importancia de la prevención y del control de los factores de riesgo que comparten las enfermedades cardiovasculares y los distintos tipos de cáncer.

La evidencia científica muestra que entre el 30 % y el 50 % de los casos de cáncer podrían prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo modificables. No fumar, evitar el consumo de alcohol, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física y cuidar el peso corporal son medidas que contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Pero el cuidado cardiovascular también es fundamental cuando el cáncer ya ha sido diagnosticado. Recibir un diagnóstico oncológico transforma la vida y concentra gran parte de la energía en afrontar la enfermedad y el tratamiento. En ese proceso, cuidar el corazón también importa: algunos tratamientos oncológicos pueden afectar al sistema cardiovascular y requieren evaluación, seguimiento y prevención de posibles complicaciones.

Para ganar esa batalla, el sistema cardiovascular juega un rol fundamental.

Los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia, la radioterapia y la inmunoterapia, han ampliado las posibilidades terapéuticas y mejorado el pronóstico de muchas personas, incluso en fases avanzadas o metastásicas de la enfermedad. Sin embargo, algunos de estos tratamientos pueden afectar al corazón y al sistema cardiovascular.

Frente a este desafío, la cardio-oncología surge como un área especializada que integra la cardiología y la oncología para prevenir, detectar y tratar las posibles complicaciones cardiovasculares asociadas al cáncer y sus tratamientos.

Su objetivo es proteger la salud cardiovascular antes, durante y después del tratamiento oncológico. Para ello, se identifican los factores de riesgo, se evalúa la función cardíaca y se realiza un seguimiento que permita detectar tempranamente posibles efectos adversos.

La prevención y el seguimiento cardiovascular son fundamentales para que las personas con cáncer puedan recibir el tratamiento que necesitan con el menor riesgo posible de complicaciones cardiovasculares, favoreciendo su continuidad cuando sea clínicamente indicado.

Para lograrlo, es esencial el trabajo coordinado entre los equipos de oncología, cardiología y otros profesionales de la salud, a lo largo de las distintas etapas del proceso oncológico.

¿Cuáles son las complicaciones CV que pueden aparecer?

  • Presión arterial elevada.
  • Infarto, o dolor torácico.
  • Debilidad del músculo cardíaco (insuficiencia cardíaca).
  • Inflamación cardíaca (miocarditis).
  • Latidos irregulares (arritmia).
  • Formación de coágulos sanguíneos (trombosis venosa profunda, embolia pulmonar).

¿Qué puede hacer el paciente?

Hay medidas que ayudan a cuidar la salud cardiovascular antes, durante y después del tratamiento oncológico. La información, la prevención y el seguimiento médico son fundamentales.

  • Realizar controles cardiovasculares. La evaluación cardiológica antes de comenzar el tratamiento y el seguimiento durante su desarrollo permiten identificar factores de riesgo, evaluar la salud del corazón y detectar precozmente posibles complicaciones. Es importante informar al equipo de salud sobre la medicación que se utiliza y las enfermedades preexistentes para adaptar los cuidados a cada persona.
  • Adoptar hábitos saludables: un beneficio para la salud integral. Se recomienda:
    • Evitar el consumo de tabaco en todas sus formas y de bebidas alcohólicas.
    • Incorporar actividad física y evitar el sedentarismo de acuerdo con las posibilidades y las indicaciones del equipo de salud.
    • Priorizar alimentos frescos y variados, y limitar el consumo de productos ultraprocesados y alimentos con alto contenido de grasas saturadas.
    • Controlar periódicamente la presión arterial, la glucemia y el colesterol, según las indicaciones médicas.
  • Conocer el tratamiento y sus posibles efectos. Consultar al equipo de salud sobre los efectos adversos que pueden presentarse, los síntomas de alarma y cuándo buscar atención médica. Reconocerlos a tiempo permite actuar oportunamente y recibir la atención necesaria.

Cuidar el corazón también es parte del tratamiento integral del cáncer.

Fuente: Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es/news/item/03-02-2026-four-in-ten-cancer-cases-could-be-prevented-globally