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Esta fecha busca sensibilizar sobre esta condición, la importancia del diagnóstico temprano, los tratamientos, y la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Las cardiopatías congénitas son variaciones en la estructura del corazón, que se deben a defectos en la formación del corazón o grandes vasos durante el periodo embrionario, y en general se detectan durante el embarazo o al nacer.

Actualmente la prevalencia mundial de las cardiopatías congénitas (CC) es de alrededor de 9/1.000 nacimientos.

La prevalencia de las malformaciones cardiacas congénitas graves está disminuyendo en muchos países occidentales desarrollados, gracias a la detección precoz intrauterina.

Las cardiopatías congénitas están desde el nacimiento y requieren seguimiento a lo largo de la vida. Hoy, más del 90 % de las personas nacidas con cardiopatías congénitas alcanzan la edad adulta, lo que hace imprescindible garantizar seguimiento y atención cardiovascular continua a lo largo de toda la vida .

Desde la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, nos sumamos a esta conmemoración brindando información, concientización y apoyo, como pilares fundamentales para la prevención, el diagnóstico oportuno y el cuidado integral. 

Las cardiopatías congénitas en el adulto incluyen desde defectos simples, como comunicaciones interauriculares, hasta patologías complejas que requieren controles médicos de por vida. Y aunque muchos de ellos no tienen síntomas durante años, el riesgo de desarrollar complicaciones como arritmias, insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar o eventos tromboembólicos aumenta con la edad.

Mantener hábitos de vida saludables puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la enfermedad.

La actividad física adaptada y supervisada, una alimentación equilibrada, el control del peso corporal, el mantenimiento de cifras óptimas de presión arterial, glicemia y colesterol, y evitar el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas son pilares fundamentales para un cuidado cardiovascular integral.

Asimismo, la educación juega un papel clave. Es importante que las personas con cardiopatía congénita conozcan su diagnóstico, comprendan las señales de alarma y se realicen los controles médicos periódicos. Esto permite una detección temprana de complicaciones mejorando el pronóstico a largo plazo.